15/2/13

Remontando el Río Sepik‏


La siguiente ruta de tres días la hemos realizado por el alto Sepik, una vez llenado otro bidón de gasolina (no lo vi hacer!) y haber hecho "la compra" en una tienda de Ambunti y dos cebollas pequeñas (6K.!!) en el mercadillo, ya que era la única verdura que vendían. Sin embargo los krackers y las galletas no faltaban!!. Había puestos que vendían pescado ahumado, donuts locales, bolsas de fideos (noodles), arroz, azúcar, sal, algunas especias, bolas de arroz (rais ball) que pueden estar rellenas de pescado de lata, frijoles, carne..., algunas latas de conservas, sobres de refrescos en polvo, nescafé, leche en polvo, calderos, hojas de tabaco, algo de ropa..., un poco de todo. 
En Ambunti los precios doblan pues hay que trasladarlo todo en embarcaciones río arriba ya que no hay carretera. Hay varias Guest Houses, escuela, varias iglesias, una enorme antena de telefonía que da cobertura a una gran cantidad de poblados de los alrededores y es un pueblo bastante grande. La gente viste más moderno y con colores más llamativos.
Remontar el Sepik es mucho más interesante que la zona media o baja del río. Es mucho más fértil, abundan muchísimas especies de aves y posiblemente cocodrilos que nunca llegué a ver, altos montes y extensos humedales.
Los poblados son más pequeños y rurales y sus habitantes más tímidos y más brutitos. Las riñas entre ellos es común. No se ve tanta ropa fluorescente pues muchos visten desvencijados harapos debido al lavado continuo en el agua del río que transporta placton y/o lodo. Apenas salen de sus poblados a los mercados grandes (Ambunti o Maprik) pues les resulta lejos y caro. Tan sólo se dedican a intercambiar productos como Pescado y Saksak (Sago).
Los hombres tienen sus "chozas especiales" (Boy Haus/Men Haus/Haus Tambaran) para ellos solos. Las mujeres están a "sus labores" mientras ellos discuten o intercambian sus "brillantísimas ideas" sentados durante horas chupando Buais (nuez de betel), escupiendo constantemente su rojo flujo y fumando tabaco local envuelto en papel de periódico. Oírlos toser o escupir es entender lo enfermos que están muchos de ellos, con enormes hongos por todo el cuerpo, la piel completamente escamada, ojos infectos y posiblemente el estómago destrozado de tanto chupar Buay y mezclarlo con polvo blanco extraído de conchas.
Y más aún los niños, llenos de infectas heridas producidas por picaduras de los innumerables mosquitos, muchos portadores de malaria, y otras por caídas, golpes o cortes con machetes.
Los más jóvenes juegan al voleyball, a los boliches u otros juegos con nombres muy diferentes entre un pueblo y otro pues dicen que en PNG. hablan más de ochocientos diferentes dialectos!!, aunque la separación entre ellos tan sólo pueda ser de 300mts..
Tras "repostar" seguimos río arriba pasando por Yambon, Procnawi, Yessan, Maio, Meno y adentrándonos luego por el río April. Nos detuvimos en Tangonjan para ver su simplísima ex-Casa de los Espíritus (Haus Tambaran), una estructura bien trabajada, aunque ha sido renovada hace tiempo -suelen durar algo más de treinta años-, pero que ya no tiene apenas figuras talladas. Me dijeron que me podían ofrecer música con tambores de madera y flauta para dar la bienvenida (50K.) de manera "informal", es decir, cuatro o cinco tipos paleando con trozos de madera un pedazo de árbol hueco tallado con forma de cocodrilo. Les agradecí la "iniciativa" pero que yo no estaba allí para ver una actuación turística. Esto nunca podrá superar los maravillosos sonidos de los tambores ahuecados fijianos (lali) o samoanos.
Tras observar detenidamente su interior, adornado con dibujos de diferentes espíritus, dibujos geométricos sobre tapiz sacado del tronco de una palmera concreta, y algunas figuras talladas y pintadas me pidieron que preguntara lo que quisiera. Y ha sido aquí en un lugar "pseudo-sagrado" donde más estupideces he escuchado. Primeramente, las mujeres no pueden entrar, pero si son guiris y pagan pueden!. La casa tenía cuatro figuras de mujeres desnudas con sus atributos sexuales exageradamente enormes y llamativos. ¿Pero cómo era posible eso?. ¿No tenían prohibido ellas el paso? Me recordaba a los camioneros o a la zapatería del viejo de mi barrio que tenía posters de tías desnudas pegados en la pared!!. Por otro lado, habían figuras masculinas que más quisieran ellos tener esos poyones!! Incluso había una con los huevos como sandías. Evidentemente yo lo entiendo como una exaltación a la sexualidad, a la reproducción. Al poder engendrar cuanto más mejor. De hecho, la mayoría de los allí presentes tenían varias mujeres. Y muchos hijos.
Una manera de poder controlar a las mujeres es de esa manera: prohibiéndoles ciertas actitudes, aptitudes y obligándolas a absurdos caprichos machistas. Por cierto, es común pegar a sus mujeres cuando a ellos les parece adecuado (por ejemplo cuando el hombre llega a casa después de una sudorosa cacería de cerdos salvajes, o de pescar, o del huerto, y no encontrar en ese momento a la mujer en casa, "palabras textuales").
A otras preguntas no me supo responder el jefe del H.T., inclinando a veces la cabeza esperando respuestas de los otros. Ya no la usan como sus ancestros sino como lugar de visita para los extranjeros. Sólo se reúnen para algún asunto importante a tratar, principalmente con los políticos locales.
La mujer no tiene "Casa de Ellas" para reunirse y comentar ciertos problemas. Han de sentarse bajo la sombra de algún árbol o palmera.
La Casa de los Hombres suele ser más baja en altura y mucho más alargada que las viviendas habituales, cuelgan flecos de hojas de palma para que no se vea el interior y tiene tablones, troncos o tira de bambú para sentarse a su alrededor. Lo preside el jefe del poblado, que suele ser el más anciano. Allí también, al igual que los Haus Tambaran suelen hacer las "Iniciaciones" a los jóvenes durante un tiempo concreto (suele ser un mes) y en ocasiones los tatúan con cortes en la piel (espalda y brazos) simbolizando a la piel del cocodrilo, que para ellos es sagrado.
Una vez concluida la visita, continuamos navegando río arriba, pasando por Kambawai, Yamananbu, Wokamas y seguimos hacia Swagup donde haríamos noche en casa de familiares de Matiew. Parece ser que sus antepasados tallaban en madera figuras de insectos y en su Haus Tambaran -que ya no existe-  habían muchas tallas por lo que se les llegó a conocer como tribu adoradora de los insectos, pero esto parece que no lo recuerdan bien ahora sus habitantes.
La entrada al poblado es preciosa, a través de un canal, sobre todo al atardecer cuando todos los árboles y palmeras se reflejan en sus relajadas aguas. Nos recibieron una jauría de chiquillos y enseguida fuimos rodeados y perseguidos por ellos. Aparecieron seguidamente sus familiares que se encargaron de ayudarnos a trasladar nuestras pertenencias a la casa donde haríamos esa noche con ellos, instalándonos en el salón que también es comedor y lugar de reunión. A un lado tenían el fogón. Un ligero paseo por el poblado, pues en seguida comenzó a llover, sirvió como primera toma de contacto con ellos.
No son gentes tan abiertas y extremadamente amistosas como suelen decir otros viajeros. Hay que ganarse su amistad, y cuesta mucho al principio, principalmente de los más pequeños que no sé que coño les cuentan que cuando ven a un "blanco" se "deshalan", además de ser los más mimados y estúpidos jamás visto. Sus gritos cuando lloran son auténtico aullidos y por supuesto, luego viene la recompensa pedida con ello... que lo cojan, que le alcance algo, chuches..., que los mimen.
Cenamos todos juntos, primero los hombres, y aproveché al final de la comida para hacer algunos juegos infantiles con los chiquillos, mientras los mayores hablaban de sus cosas y se intercambiaban buais.
El siguiente poblado fue Kageroo tras atravesar cantidad de masa forestal al borde del río e infinidad de aves que sobrevolaban nuestras cabezas como Aguilas pescadoras, Cormoranes, Periquitos y loros de todos los colores, enormes hornbill, Garzas de río... Cuanto más nos adentramos, o nos alejamos del río menos aldeas se encuentran. Y los pocos que vemos son de muy pocas viviendas. 
En este poblado de algo más de 300 habitantes -la mayoría se encuentran esparcidas entre el interior del bosque- hicimos dos noches por petición de Mathew, supongo que para ahorrarse dinero del presupuesto, pues habíamos quedado en hacer la siguiente noche en Bogabuk
La gente pasa el tiempo sin apenas hacer nada. Las mujeres hacen Saksak (Sago) para acompañar al pescado. Es su "pan" de cada día. Cortan la Palmera del Sago y luego baten el tronco a golpes para sacar todo su interior. Una vez reducido a lo mínimo lo mezclan con agua y lo cuelan, cayendo en un depósito donde se crea una espesa masa que luego, una vez concluido el trabajo, ya seco,  servirá para cocinar.
El arroz apenas se ve pues es difícil y caro comprarlo en esta parte a no ser que se aproveche el exceso de arroz que hacen los guías a los turistas, como ha estado haciendo Mathew y su hijo con las provisiones, al igual que hacía el guía Jerry y su sobrino Nion en Baliem (Papua Occidental) para compartirlo con los familiares o amigos. Y esto es algo que hay que controlar mucho, por si acaso se acabe antes de lo previsto.
Al siguiente día nos trasladamos a Bogabuki, una misión con pista de aterrizaje para avionetas, donde viven varios misioneros alemanes que estos días no se encontraban en el lugar, para observar desde un monte (había varias casas y una de ellas con una emisora de radio que utilizan los misioneros) las vistas sobre el río y la compacta masa forestal. Esa misma mañana algunos vecinos habían cazado un cerdo salvaje y se disponían a trocearlo. Pensé que nos invitarían a comer pero no fue así. Unos trocitos en un caldero con algo de caldo sirvió para que lo probáramos más tarde los cinco o seis que nos encontrábamos sentados en el interior de la "Casa de Hombres" refugiándonos de tanto calor del medio día. De todas formas tampoco fue un manjar. La dureza de la carne que constantemente he probado en estos poblados se debe a lo mal que la cocinan, pero a ellos les gusta así. Supongo que es la única manera que saben hacer.
De vuelta a Kageroo, al atardecer, paseamos entre las viviendas del interior del poblado y volvimos a subir a un montículo para ver también las vistas  sobre el impenetrable bosque tropical.
El aseo diario se hace en el río y aunque el agua transporta bastante lodo apenas quedan restos en el cuerpo, ni siquiera olores extraños.
Al día siguiente procedimos a volver a Wagu para pasar la noche, lavar la ropa sucia y preparar el siguiente destino, última parte del viaje por el alto Sepik: los poblados con los más bonitos Haus Tambaran o Casa de los Espíritus: Yamok, Palembei y Kanganaman.

14/2/13

Aventuras en el Río Sepik‏


A las 5 de la mañana, como habíamos quedado por teléfono, se encontraba Mathew en Pagwi buscándome entre los diferentes camiones aparcados a orilla del río. Como habíamos llegado una hora antes, y aún era de noche, aprovechamos para recostarnos casi todos sobre las diferentes mercancías del camión intentando descansar un pocopues el trayecto fue bastante jodido entre tantos baches, continuas paradas, lluvia y el molesto viento cuando el vehículo cogía velocidad. Así y todo, nadie pudo dormir en condiciones.
Una vez amanecido, Mathew, su hijo Wopi -que pilotaba el motor fuera borda de 40hp. de su canoa de 15mt. hecha de una sola pieza de árbol ahuecada- y yo nos dirigimos con hacia Yamanambo, en la orilla opuesta, a comprar un bidón de gasolina (200l. = 1.000K.) para la primera parte del viaje que quería hacer por la zona alta del río Sepik La idea en principio era quedarme en su casa (Toheyo G.H.) en Wagu, y desde allí poder realizar diferentes trayectos por los alrededores. Como se me había olvidado preguntarle por teléfono acerca de la comida a llevar, pues desconocía que dispone de cocina a gas a libre disposición, tuve que comprarla allí mismo, en una tienda junto al surtidor. Aunque el precio no es muy superior al de los supermercados de Wewak, sí es escaso en variedad. 
Algo más de dos horas estuvimos remontando el río Sepik y entrar en el río Hunstein, uno de sus tantos afluentes, que lleva al lago Wasui donde me quería quedar a pasar como mucho cuatro noches. Es la única manera de no gastar demasiado combustible en recorridos largos cuando por este lago el quehacer diario es más rural, las vistas son más hermosas y las aventuras están de sobra garantizadas.
La parte Norte del río Sepik se caracteriza por abarcar amplias zonas vírgenes, bosques tropicales tan sólo habitados en pequeñas porciones de terreno en el interior y a orillas del río, pantanos y lagunas donde conviven una inimaginable cantidad de animales. Es el paraíso mágico perdido en el tiempo para los amantes de la naturaleza en estado salvaje y para quienes estén interesados en observar diversas formas de vida rural, cultural, arte y tallas tradicionales.
Para llegar al lago Wasui hay que entrar en uno de los tantos afluentes del río Sepik: el río April, que viene de la Cordillera Hunstein (1.544mt.), a través de una de las pocas selvas tropicales del mundo. Esta densa selva hospeda muchísimas especies raras de aves, insectos, árboles y plantas. Es una de esas pocas oportunidades que se puede tener para encontrar un único lugar con un medio ambiente tan fresco y un sonido tan natural jamás podido escuchar. Esto último incluye a Hornbills, Loros de hermosos colores, Cacatúas blancas y negras, Aguilas Pescadoras, Cormoranes, y otras diferentes Aves acuáticas,  Casuarios, las legendarias Aves del Paraíso (Birds of Paradise), Cerdos salvajes, Cuscus, Cocodrilos, extraordinarias Mariposas de todos los tamaños y eléctricos colores, Orquídeas -incluida la exótica Azul del Sepik, y de millones y millones de Mosquitos!!, muchos de ellos causantes de Malaria entre los pobladores de estas tierras.
Una vez instalado en mi habitación y tras un breve descanso me reuní con Mathew para hablar sobre la posibilidad de realizar mi trayecto. Tras calcular varios presupuestos tuve que quitarme de la cabeza, con mucha lástima, mi plan de continuar navegando río abajo haciendo varias paradas en pueblos y otros lagos interesantes hasta llegar a Angoram, donde esperaría a que pasara algún Banana Boat (embarcación con motor fueraborda de fibra) que transporta casi a diario nuez de betel hasta cerca del pueblo Bogia, a orillas del Mar de Bismarck, donde disfrutaría de varios días de playa y desde allí me trasladaría luego en minibus hasta Madang, mi siguiente destino.
Todas los combinaciones posibles y los precios estudiados sobrepasaba exageradamente mi presupuesto y a final Mathew me propuso algunos recorridos cortos en canoa por el lago durante cinco días y seis por el Upper Sepik (Sepik Alto), visitando diferentes comunidades y zonas húmedas que por aquí son mucho más variada y rica que en los lagos del medio y bajo Sepik.
Mathew no es precisamente de los más baratos, y como todos los guías que he conocido en Papua, es otro de tantos "bisnoso". No creo que hayamos gastado los 300l. de gasolina que me había pedido comprar para los 10 días de trayecto por la zona y al final del trayecto me sorprendería con una acción muy poco decente!.
Por otro lado, tan sólo por usar su canoa (250K.), su sueldo al día como guía (100K.), el de su hijo Woppi como piloto del motor fuera borda (50K.) y la noche en su G.H. sin comida (50K.) aunque siempre me ofrecía el refresco local (cocos), mangos y papaya, hacen la suma de 450K./día (175e). El combustible que se gaste, la comida, el resto del alojamiento y los precios de las visitas a las Casas de los Espíritus (Haus Tambaran) aparte. Sumado todo llega a reflejar unas cantidades estratosféricas, imposible de pagar por quienes intentamos viajar con presupuestos bajos. Es una verdadera locura lo que cuesta navegar por el río Sepik debido principalmente al precio que ponen los propietarios de las canoas. Aparte, el coste del combustible, que cuanto más lejos se navega más caro resulta comprarlo. Normal que el río Sepik sea destino de ricachones.
Estos precios están pactados por algunos tour-operadores turísticos con los propietarios de las canoas ya que se suelen poner en contacto telefónico con ellos para fijar unos precios de referencia y así no romper el mercado, aunque a la larga sean los propios nativos quienes salgan perdiendo al tener movimiento turístico solamente los meses de bailes tradicionales (Agosto-Septiembre) y no el resto del año debido a lo caro que resulta.
Las casas de Matiew -son dos porque tiene dos mujeres con tres hijos de su primera y otro hijo de su segunda, cada una de ellas en una casa con su correspondiente cocina- están enclavadas a orillas del lago a un extremo del pueblo. Ha construido otra al lado para sus huéspedes con cuatro habitaciones. Cada una tiene dos colchonetas en el suelo, mosquitero y cortinas en las puertas. Una cocina con botella de gas en un amplio salón con una hermosa vista a la laguna es la otra parte de esta construcción en madera. La ducha y "retrete occidental" están fuera, en otra pequeña caseta doble.
Diez escuálidos perros mal-tratados (tienen cortes de machetazos por el cuerpo) compone el resto de su "cuadrilla". El resto de sus familiares se encuentran al otro lado del pueblo y repartidos por otros a través del río.
El pueblo Wagu está rodeado por un lujurioso bosque tropical con caminos que llegan hasta enormes árboles (Great White Heron Tree) donde se desplayan las famosas Aves del Paraíso, habitan Casuarios que pueden llegar a medir más de metro y medio de altura y donde la belleza de los sonidos envuelve de manera extraordinaria.
Afortunadamente traer una serie de alimentos para hacer en la cocina ahorra mucho del presupuesto y a la vez permite una poca de intimidad, pues ya lo tengo más que comprobado, el comer con las familias es un tanto embarazoso. No son nuestras costumbres de comer todos juntos, se nota un ambiente separatista por sexos y en muchas ocasiones el extranjero come aparte o esperan a que termine de comer para empezar ellos.
Suelo ser muy crítico con los musulmanes a la hora de tratar a las mujeres y sus hijos, pero una vez comparado mis experiencias por el Pacífico Sur y las Papuas, tengo clarísimo que nuestras sociedades tienen mucho en común: las mujeres tienen un Valor = 0. Son las más castigadas socialmente. Y no porque se me ocurra así de "remplón", es que habiendo charlado en ocasiones con "ELLAS", así me lo han confirmado.
Aquí en PNG. los hijos no pertenecen a sus madres sino a sus padres quienes han fertilizado un "COÑO". Y cuando no se puede tener hijos la culpa es de la mujer. Y esto se puede entender tras visitar y observar detenidamente las pinturas y obras talladas en madera de varias Haus Tambaran (Casa de Espíritus) donde la mujer tiene prohibido (Tambu) su acceso. Excepto las extranjeras -que al igual que los hombres, pagan por entrar-, que tienen "buena acogida" en ellas.
En este caso se han referido a que la mujer local no debe ver las tallas sexuales de hombres con enormes penes o escrotos. Cuento chino!! (o melanesio).
Durante los primeros cuatro días estuvimos paseando por el poblado observando a su gente trabajar el día, visitamos alrededor del lago Wasui varios nidos con huevos de cocodrilos en el lago en medio de la vegetación, una granja donde una familia se dedica a alimentarlos una vez nacido para luego vender su piel, visto a primera hora de la mañana varias Aves del Paraíso (Lesser Birds of Paradise) y otras especies en una zona algo apartada del pueblo cerca de los montes Hunstein, caminado por el bosque hacia una cascada que traía poca agua, afortunadamente, pues apenas ha llovido estos días, haciendo casi perfecto pasear en canoa sin mojarse mucho. Hemos salido a pescar enormes pirañas -y comido-, y cazado de manera tradicional con sus diez perros (arcos, flechas y lanzas) tres cerdos salvajes -y comido-.

29/1/13

Comienza la Aventura

Como no ha llegado otro barco a Vanimo -normalmente son dos-, ha llovido muchísimo las pasadas noches haciendo impasable la carretera de tierra que une Vanimo con Aitape y el avión que vuela a Wewak los domingos no ha podido salir porque desde el jueves en la oficina de AirNiugini no hay electricidad, por lo tanto no han querido vender billetes "ni apuntándolo a mano", me he decidido por la última opción que me quedaba y a la vez más peligrosa: subirme a un Banana Boat o Dingi (pequeña embarcación de 10 o 15mt.) que hace la ruta Vanimo->Aitape bordeando la costa.
Para ello he tenido que esperar unos días que el tiempo mejorara. Afortunadamente el fuerte viento del N.O. ha ayudado a una relativa buena navegación. Quienes lo tenían más jodido fueron los que venían pues el viento y las olas en contra hacían más complicado y peligroso el trayecto, que normalmente se hace en 4h.. En esta ruta suelen haber muchos naufragios.
En Aitape me he quedado en un Guest House frente a Correos, regentado por unos Rastas. El precio de 100K. me lo rebajaron a 80K. sin insistir mucho. Parece ser que es lo más barato de este pueblo. Tienen un pequeño restaurante y me ofrecieron cenar por 20k. pero me pareció caro para lo que me fueran a poner, que seguro que sería arroz con algo por encima.
Como llegué un sábado a medio día todo estaba cerrado así que compré unos donuts locales, unos Krackers, unas latas de atún y sardinas en tomate y por menos de 10K. tenía solucionado el almuerzo y la cena.
Aitape es pequeño pero resulta interesante para pasar unos días. El hostal tiene un acceso a la playa, que aunque no es una maravilla, si que incita a echarse unas cervecitas sentado bajo sus árboles, ya que está bastante bien cuidada. Muchos vecinos vienen a esta zona de picnic. Aquí también rompen un par de olas de buena calidad.
Esa misma noche llovió un mogollón  y como en mi plan de viaje contaba con coger una de las rancheras que hacen la ruta Aitape->Wewak, la bajona que me entró fue enorme. Estaba seguro que tendría problemas de transporte ya que la carretera cruza varios ríos sin puentes y podrían no circular vehículos durante varios días.
La mañana siguiente comenzó con ligeras lloviznas y hasta las 11 no apareció ningún vehículo de transporte. Todos los que veíamos llegar llevaban mucha gente a misa del domingo. Y justo cuando pensaba retirarme decidido que me tendría que quedar a pasar otra noche apareció una ranchera que se dirigía a Wewak. Era las 11:30 y aunque me parecía algo tarde -en este país viajar a partir del medio día es arriesgarse a llegar de noche al destino-, no quise esperar más y subí a él junto a otros cinco pasajeros más.
A las 12:15 tras varias absurdas vueltas por el pueblo buscando gente que no había comenzamos el tormentoso trayecto. No se si llegaríamos a cruzar casi 100 riachuelos y ríos de todas las formas, tamaños, y puentes de todo tipo: maderas, troncos, cemento o metal. Pero fue a mitad de camino cuando nos sorprendió una fortísima lluvia y viento de todas direcciones en el momento de intentar cruzar el río más caudaloso. Media hora antes otra ranchera que venía volcó por la fuerza del agua, quedándose a mitad del río sin poderse mover y con el agua entrándole por ventanas y frontal. Los ocupantes esperaron sobre el techo ayuda de una grúa que trabajaba en la zona y que al final consiguió sacar.
Tras varias horas pensando que hacer y viendo que el tiempo empeoraba, decidimos pasar la noche en una aldea cerca del río donde nos ofrecieron una chabola sin paredes para dormir los 10 que éramos en total. Antes de anochecer nos dirigimos a otro poblado en busca de krackers y bebidas para cenar. Hacía frío y encima todos estábamos empapados. Gracias al saco de dormir que llevo pude pasar buena noche. Sien embargo, el resto no lo pasó bien. Todos estaban tensos pensando en el nivel del río, principalmente la gente mayor.
Con la luz del amanecer, y nuevamente en el río, éramos conscientes que aunque había descendido algo teníamos que atravesarlo si o si.
Tras media hora de cálculos, y cruzar a pie el río por varias partes, marcaron la zona menos profunda con ramas clavadas en el fondo por donde tendría que pasar el vehículo. Se notaba la tensión del momento.
Y lo conseguimos pasar sin mucha dificultad. El resto del camino fue paradas cada 15min. ya que la tormenta de la noche anterior había tirado cantidad de árboles a la carretera, que debíamos de cortar a sablazos, e incluso ladear un corrimiento de tierra. En Australia los daños fueron aún mayor ya que el centro de la tormenta andaba por allí.
Llegamos a Wewak a medio día, tres horas y media más tarde. De suerte que todos conocían a Miss. Barry, una anciana religiosa serbia muy extravagante, corcovada, que tiene un Guest House donde me quería quedar a pasar varios días. Tiene algunas habitaciones a 50K. para mochileros con dos camas, una mesa y un ventilador aunque no las limpian posiblemente desde que lo edificaron. Está muy bien situado, tiene una cocina y un salón comunal con Tv.  Numerosos carteles con pasajes de la biblia componen los muros del salón.
La noche anterior el fuerte viento había tirado parte de un árbol, rompiendo el cableado eléctrico, así que no había luz en las habitaciones económicas. Pero eso a mi me daba igual. Lo importante era tener un lugar donde dormir a precio económico. Era parte del ciclón sobre Australia que ha producido grandes inundaciones en ese continente. 
El resto de los días fue para preparar la ruta por el río Sepik, contactar con Mathew, propietario del G.H. Tanyuli en el poblado Wagu, a orillas del lago Wasui, para preguntarle si tenía disponibilidad de habitaciones y tiempo, pues mi intención era pasar unos días allí recorriendo la zona en piragua y navegar el río hasta Angoram parando en los poblados que considero más interesante culturalmente.
Sacar dinero del ATM y cambiar Euros -todo a muy mal cambio-. Pasear por Wewak, que aunque todo el mundo me advertía que fuera con mucho cuidado, me pareció un lugar bastante seguro y tranquilo. Esta es otra ciudad con varios supermercados y un mercado tradicional repleto de gente haciendo sus compras diarias. Hay tres bancos, varias farmacias regentadas por filipinos, ferretería, una agencia de viaje, diversos almacenes y varios Kai-Bar (restaurante local) con comida para llevar o comer ahí mismo.
Moverme por la ciudad ha sido sencillo pues es pequeña y los minibuses (1K.), que están todos numerados, hacen rutas fáciles de aprender.
Una vez tenido claro la ruta a realizar por el Río Sepik, solo ha hecho falta subir a un camión al que han adaptado asientos laterales en su caja trasera de transporte y ahora llevan junto con la mercancía a pasajeros. Se les llama también PMV (Public Motor Vehicule). Sale por la noche los días previo de mercado de Maprik y llega a Pagwi a primera hora de la mañana, punto de salida de las canoas de vuelta a diferentes poblados del río.

28/1/13

Apinun Papua Niugini!

Entrar en PNG ha sido un paso muy sencillo, aprovechando que los martes y jueves son día de mercado en Batas -último kampung indonesio a pocos metros de la frontera con PNG.- y por ello hay más posibilidad de transporte tanto a un lado como al otro.
Desde la Terminal de minibus de Yatofa, cerca de Entrop, salen cada poco tiempo vetustos 4x4 dirección kampung Koya Timur (3h.) a través de una carretera en buen estado que pasa por innumerables pequeñas bahías con hermosas playas solitarias. Me extrañó mucho no haber visto ningún carísimo Resort turístico en alguna de ellas!.
Una vez en Koya hay que coger un Ojek (50.000Rp.) hasta Batas (30min.). Aquí ya la carretera atraviesa zonas de junglas, palmerales, cañaverales o incluso pequeños arrozales trabajados por los vecinos.
El mercado de Batas no es espectacular en colorido, como sucede prácticamente en todos, ni tampoco es una invasión de vecinos de PNG. La gente cruza la frontera para adquirir productos muchos más baratos y venderlos luego principalmente en los mercadillos de Vanimo y sus alrededores.
Allí mismo, en algunas tiendas, se puede cambiar Rupias por Kinas -al mismo precio (4.350Rp. => 1Kina) que en el Money Changer que utilicé en Entrop (100 $ => 202 Kinas; el lo cambiaban muy mal: 1€ => 10.000Rp.), donde se ubica el Consulado de PNG..
Una vez sellado el pasaporte, salir de una frontera para entrar en la otra y ser nuevamente sellado lo realicé en menos de 30min.. Al otro lado, sólo hay que esperar la llegada de uno de los tantos minibuses, éstos bastante nuevos y más amplios -muchos son Toyotas-, que se acercan hasta aquí con más pasajeros, dirección Vanimo (10K.).
No importa la hora que sea pues siempre hay transporte. Yo llegué a la una de la tarde y había bastante movimiento de vehículos, y de gente.
Desde que se toma la carretera se nota la limpieza, el verdor, la frondosidad de las enormes arboledas y comienzan a aparecer las primeras casas tradicionales de madera y rafia, bastante elevadas sobre gruesos troncos. El quehacer diario se realiza principalmente bajo ella, utilizándose la vivienda sólo como habitáculo para dormir, en muchos casos separados por cortinas. Otras tienen habitaciones. No suelen tener ni sillas ni mesas. Un colchón en el suelo, cortinas en las ventanas, y las escasas pertenencias guardadas en maletas o pequeños armarios. La cocina está en otra casa más pequeña y más baja junto a la principal. Se cocina con fuego de leña, no tiene chimenea y al igual que los honais, el humo sale a través de las hojas de pandano que forma el tejado.
Me bajé entre el poblado Baro (pronunc. Barro) y el poblado Yako, en un complejo de 9 bungalows llamado Tanyuli  por ser el más económico del lugar (55K.). Aunque las comidas si son caras (des.=10K., alm.=15K. y cena=25K.). Luego comprobaría que Vanimo es de los lugares más caros del país para comer, pero principalmente donde alojarse. Los precios son astronómicos para la mierda por lo que se recibe a cambio.
El complejo está frente a una de las tantas buenas olas que rompen en la costa norte de PNG., está muy bien cuidado y la playa, de coral con poca profundidad, bastante limpia.
Estos últimos meses se están alojando un grupo de trabajadores de una empresa maderera que trabaja en la zona que han ocupado todos los bungalows. De suerte que uno de ellos se mudó a otro con sus compañeros para que yo pudiera quedarme a pasar unos días. Han sido gente muy amables y educadas, que no han querido en ningún momento dejarme solo, ni pensando. En todo momento se han acercado a charlar conmigo, con las consiguientes mismas preguntas: componentes de mi famila, que si ya me he casado, que si hay palmeras en mi país, si hace tanto calor como aquí,....
Al siguiente día de mi llegada me dirigí al Consulado Indonesio para conseguir un visado de entrada (70K.) para dentro de dos meses, que es cuando tengo previsto concluir mi viaje por PNG entrando nuevamente a Papua Occidental para enlazar con el vuelo de vuelta a casa. Dos fotos, fotocopia del pasaporte y rellenar un impreso fue suficiente. Por la tarde ya tenía el visado en mi pasaporte, así que tras seguir controlando precios en los pocos supermercados de Vanimo, y comer en uno de los tres Kai Bar (bar local especializado en hacer grasientas comidas para llevar o comer allí mismo), regresé con galletas, agua y una bandejita de Mieon (fideos con pollo).
Lo más jodido de todo fue que precisamente al día siguiente llegaba el barco que enlaza Vanimo con Wewak y salía al anochecer. Era muy pronto para comenzar a moverme aún. Quería disfrutar unos días más del lugar donde me quedaba. 
Las comidas que he visto expuestas han sido todas muy grasientas. Los niuguinis se caracterizan por su escaso gusto culinario. Comen muchas galletas, bizcochos, queques, papas fritas, y todo tipo de rebosados con mogollón de harina.
Y sin duda alguna, el manjar preferido de todos  es mascar Buai (nuez de betel) y escupir su rojiza saliva. También les encanta fumar sin parar.
Las bebidas alcohólicas, que tan acostumbrados están a consumir en exceso, se venden en tiendas sólo de alcoholes. Son caras. Especialmente la cerveza (>4K el botellín), pero parece que haya poder porque se ve mucha gente borracha por las calles, especialmente al final del día. Y mas aún los viernes, día de cobro. Aún así, son gente muy amable.
En las pocas calles de Vanimo hay mucho movimiento de nativos de otros poblados que vienen a realizar las compras necesarias: supermercado, ferretería, electrodomésticos, o a vender sus productos: verduras, bilums (bolsos tradicionales), pescado ahumado...
Vanimo es pequeño. Se puede considerar como un pueblo sólo comercial: cinco supermercados, tres tiendas, una superfarmacia con cuatro cosas necesarias, una ferretería, una librería, dos bancos con ATM que cambian muy mal las divisas -a uno de ellos (Westpac) no le funcionó mientras yo estuve allí los ordenadores!!, varios edificios oficiales, tres o cuatro hoteles carísimos, varias iglesias, un mercado tradicional muy sucio, un aeropuerto con casi ningún movimiento y varias paradas de minibuses a distintas direcciones. Cuatro o cinco calles componen el núcleo central de este pueblo comercial.  En medio hay una colina, con enormes casas entre la vegetación que bien podría pertenecer a los propietarios de los comercios.
Tres días más tarde, tras observar la subida de la fuerza del mar, me trasladé al poblado Lido donde me he quedado en casa de una familia, a muy pocos metros de la orilla, que suele alquilar una habitación a los surferos que hasta aquí llegan en busca del precio más económico para dormir (80K./dos comidas). Sin baño -hay que ir a la orilla de la playa-, convirtiéndose la playa en el cagadero continuo del poblado. Y en el vertedero pues no se cortan nada a la hora de tirar las bolsas y cajas de basura al mar. Lamentablemente todo se lo lleva la corriente hacia otros poblados colindantes, que a su vez hace lo mismo. Lo que no se lleva la corriente se queda en la orilla junto a innumerables árboles casi podridos que ha traído o tirado las corrientes, al igual que los excrementos que defecan allí mismo los vecinos, principalmente por las mañanas. Es peligroso caminar por el arrecife porque puede haber cristales o latas.
El viento y la fuerza de mar ha estado extremadamente fuerte todos estos días, haciendo insurfeable las olas. Hay un grupo de australianos que han intentado coger olas, pero durante todo este tiempo apenas se ha podido hacer buen surf. También llegaron varios japoneses. Se han estado quedando en el Surf Camp que hay aquí.
Es carísimo para lo que ofrecen, pero parece ser que son los precios normales en PNG. Cobran 100$ australianos (todo incluido, menos el alcohol) por medio de un tour-operador por Internet. Está muy bien cuidado y limpio, pero se pasan con los precios.
Al final me acostumbraré a estos estratosféricos precios de tanto escucharlos. Me he de apretar mucho el cinturón pues.
Lo que me espera...!!!